Preocuparse puede ser una fuente importante de dolor en la vida de alguien. Una persona preocupada podría decir, “mi vida ha estado llena de tragedias que nunca sucedieron”. Cuando alguien se preocupa va a sufrir aunque las cosas funcionen perfectamente bien, la vida de un preocupado extremo puede ser una tortura. Aun las preocupaciones menores impiden el pensamiento claro y causan infortunio y angustia. Independientemente de cuán buena fortuna tenga uno en su vida, no la va apreciar si la preocupación está en el primer plano de sus pensamientos.
La preocupación genera zozobra, es un estado afectivo que suele ser áspero, el cuerpo del individuo se tensa, como la madera y la roca, a diferencia de un cuerpo relajado y tanta tensión podría general dolores de espalda y de cuello, en las articulaciones, debido a la ansiedad que éste posee. Se presentan los tics, la comedura de las uñas, morderse los labios, mover los pies y las manos, en algunos casos hacen que el hombre cause daño físico a sí mismo. Se exhibe el miedo, por la incertidumbre de lo que pueda suceder en el futuro. Esa espera, como en la sala de un hospital, hace que tiempo corra lento, se observan detenidamente los segundos, los minutos y las horas.
Pero ella es generada por la expectativa de un evento que esta por suceder y si éste no ocurre en el menor tiempo inmediato, es ahí cuando se produce un incremento de decibeles en la intensidad de este estado afectivo y esto puede ser un tormento para la persona que lo vive. El individuo se encuentra en una posición muy difícil, porque a pesar de que pueda tener la esperanza de lo que él quiere, si se acontezca, sabe que también está abierta la posibilidad de que eso no ocurra, haciendo que esta última posibilidad se haga mucho más grande con el pasar del tiempo.
La preocupación es una acumulación de sensaciones que en algún momento podría ocasionar que el hombre perdiese el control, es como si se tratara de una olla de presión, donde hay tanta energía acumulada que en algún momento se generará una explosión. La preocupación hace sentir al cuerpo como si éste estuviese sumergido dentro de unas arenas movedizas en pleno desierto, haciendo que la respiración se haga fuerte y sube la temperatura corporal. El individuo preocupado no piensa claro, suele a ser subjetivo, sus pensamientos y objetivos se bloquean, como las cuentas bancarias ilícitas.
La persona preocupada si está realizando una actividad o un trabajo pierde la concentración, se le hace difícil realizar esa actividad, es como si su mente se hubiese trasladado de un lugar a otro, su mente está viajando, está en otro mundo, es por eso que realizar dicho trabajo se hace complicado, ya que la unión mente y cuerpo se encuentra distante. El individuo entra en un estado de intranquilidad, de deseo, por estar o por saber alguna información sobre lo que le inquieta.
Este estado afectivo es áspero, como si se tratara de comer arena de playa, con mucha sed y sin ayuda de agua, es como una lima para cortar los barrotes de hierro y en algunos casos puede ser tan áspera como la superficie de asfalto de una carretera, calle o autopista. Suele ser oscuro, viene en tonalidades de grises, tanto claros y oscuro, pero también puede llegar a negro, pero ya al llegar a ese color se alcanza la tortura, que puede ser tan dolorosa o aun peor que las torturas chinas, ya que el individuo está afectado en mente y cuerpo.
Una persona puede estar muy tranquila y pacífica, pero al momento de sentir una inquietud, por tratar de avecinar el futuro o eventualidad próxima, se inquieta y empieza a preocuparse, es como cuando el mar está tranquilo y sereno, pero de un momento a otro se vuelve picoso y turbulento, sólo porque existe algo que perturbo esa inactividad, tranquilidad y serenidad. Pasa de un estado a otro, pasa de lo relajante a lo tenso, solo porque existe algo que lo trastorna.
El individuo preocupado es aquel que no suele ser paciente, necesita que las cosas se den y se hagan de cualquier forma, pero tienen que ser de manera inmediata. No suele ver soluciones a largo plazo, sino a corto plazo. Es impaciente, tanto como un niño el cual quiere que le compren su regalo de cumpleaños. Se puede colocar tan intranquilo como una pastilla efervescente, empieza como a burbujear con el simple hecho de sumergirla en agua. De la misma manera el individuo se ve afectado con una incidencia que lo incomoda y lo coloca en esta situación intranquila. La preocupación es generada por el miedo a lo desconocido, por lo malo que puede suceder, por esa idea que rodea al individuo girando alrededor de su mente, como lo hacen los planetas alrededor del sol.
Claro está es necesario esa cuota de preocupación en el individuo, para poder asumir responsabilidades. Esa cuota tiene que ser leve y se origina a partir del querer y desear cumplir cierto proyectos y objetivos a futuro, pero debe de estar presente de una manera consciente, para que el individuo no pueda perder el control tanto mental como físico y así no incurrir en el desespero, ya que una persona desesperada no puede pensar correctamente y a la larga origina daños, que no son sólo para ella sino también para otros. Por eso esa cuota tiene que ser de un color grisáceo, pero a la vez muy claro.
Una persona sin preocupaciones, es una persona que simplemente no siente, siempre hay algo que unas cosas inquieten y angustien más que a otros, pero eso niveles de intensidad tienen que ser capaces de controlarlos. Es preferible tomar unas cuantas respiraciones profundas y después piense, que actuar solo por hacer lo primero que se le ocurra y terminar perdiendo el control, como lo puede ser un reactor nuclear que en cualquier momento podría estallar.